Puesto que los coches de empresa son una herramienta necesaria para la actividad comercial de una gran parte de los negocios de nuestro país, lo ideal es ver de qué forma se puede encontrar la mejor opción para conseguirlos.
En Coche Renting, sabemos que ese método son los contratos de renting personalizados, pero para ponerte en contexto, y que veas que hablamos de forma honesta, en este artículo vamos a hablar sobre los vehículos de empresa, su categorización y su tratamiento fiscal.
¿Qué tipos de vehículos se consideran como coches de empresa?
Al hablar de coches de empresa solemos tener en la mente la imagen del turismo estándar, quizá un sedán o un familiar, asignado a un directivo. Pero la realidad, es que hay un auténtico mosaico de opciones que refleja la diversidad de las actividades económicas.
Como empresa proveedora de servicios de renting, podemos afirmar que para definir qué vehículo entra en esta categoría no podemos solo fijarnos en la carrocería, ya que lo más importante son otros dos elementos fundamentales, que serían su propiedad, o tenencia, por parte de la entidad jurídica, y su uso vinculado directamente a la actividad profesional.
La columna vertebral de muchas flotas de coches para empresas, especialmente en los sectores comerciales de distribución, así como de construcción, o en los servicios técnicos, la forman los vehículos comerciales ligeros.
Normalmente se trata de furgonetas compactas, o quizás de otras más grandes con una mayor capacidad de carga, y son las que podemos ver diariamente repartiendo productos por todos los comercios de nuestra ciudad.
Estos vehículos se distinguen por estar matriculados con una placa específica, diferente a la de los turismos privados, y su diseño prioriza la funcionalidad sobre el confort, con carrocerías de caja cerrada o mixta y un chasis reforzado.
Sin embargo, también existe una categoría intermedia, a veces infravalorada pero muy importante, que son los turismos adaptados específicamente para uso profesional. Es decir, aquellos modelos de pasajeros que han sido modificados de fábrica, o posteriormente, para desempeñar funciones comerciales concretas.
Pero como decimos, para hablar de coches de empresa, lo importante está en el uso real del vehículo, ya que no basta con que la empresa sea la propietaria legal, y de hecho, eso no es necesario, lo importante es demostrar que el vehículo se utiliza para la actividad de la empresa.
¿Cuánto se tributa por los coches de empresa?
Podemos decir desde la experiencia de analizar numerosos casos prácticos, que no existe una cifra única, ya que la tributación es el resultado final de varios factores interrelacionados, donde el primer aspecto determinante es la naturaleza del vehículo.
La legislación fiscal establece diferencias importantes entre los turismos convencionales y los vehículos comerciales ligeros, categorías que se delimitan principalmente por su masa máxima autorizada y su configuración técnica.
Un turismo, destinado fundamentalmente al transporte de personas, genera obligaciones tributarias distintas a una furgoneta de carga con una capacidad útil superior a los mil kilogramos, cuya fiscalidad, por cierto, suele ser más beneficiosa para la empresa.
Así que para hacer un análisis general, centrémonos inicialmente en el impuesto sobre la renta para las personas físicas, que es donde el empleado que disfruta del vehículo experimenta el impacto fiscal más directo.
Cuando el coche está a disposición del trabajador para usos particulares, la normativa exige declarar una retribución en especie, y este valor imputado se calcula aplicando un porcentaje fijo anual sobre el coste de adquisición del vehículo para la entidad, incluyendo todos los gastos inherentes y excluyendo el Impuesto sobre el IVA.
Para la propia empresa, el vehículo supone costes e implicaciones fiscales que afectan principalmente al Impuesto sobre Sociedades y al IVA, ya que la adquisición, o leasing del automóvil, constituye un activo que se amortiza contablemente según tablas oficiales, generando un gasto fiscalmente deducible a lo largo de su vida útil.
¿Por qué los contratos de renting son la mejor opción para disponer de un coche de empresa?
Si el renting para empresas es la mejor opción para disponer de todos los vehículos que tu empresa necesita, es porque su estructura, basada en un pago periódico único que engloba prácticamente todo lo relacionado con el vehículo durante un plazo fijo, genera una previsibilidad financiera que aporta un gran valor por su innegable comodidad.
Contablemente, el renting tiene con una claridad incomparable con respecto a las opciones de financiación para un automóvil en España, ya que la cuota mensual que abona la empresa se registra íntegramente como un gasto deducible en el Impuesto sobre Sociedades durante el período en que se disfruta el vehículo.
De esta forma, este tratamiento fiscal es mejor que el que se recibe con la compra mediante financiación, donde coexisten gastos financieros deducibles con una amortización del activo que se extiende varios años, complicando el cálculo del coste real anual y reduciendo el beneficio fiscal.
Por otra parte, para los vehículos comerciales ligeros, aquellos con capacidad de carga útil superior a mil kilogramos y matriculados como tal, la empresa puede deducir el cien por cien del IVA soportado en las cuotas de renting, siempre que el vehículo se destine exclusivamente a la actividad económica.
Si a estas ventajas con respecto al tratamiento fiscal, le sumamos el hecho de que con un renting sin entrada no hay que pagar ningún capital inicial, ni tampoco pedir financiación, no hay duda de que se trata de la mejor opción para construir flotas empresariales.
Por eso, si quieres recibir atención personalizada para cuáles de nuestros vehículos de renting son los más adecuados para ti, contacta con nosotros.
