El uso responsable de un vehículo de renting

Para hacer un uso responsable de un vehículo de renting hay que tratarlo como se trataría a un automóvil que se tuviera en propiedad, algo que parece lógico, pero que por desgracia, a veces no se respeta y trae consecuencias negativas para el cliente.

Aunque al firmar, siempre se establecen las cláusulas para el control del uso del vehículo en un contrato de renting, en esta ocasión, queremos ser totalmente transparentes con lo que se consideraría un uso responsable, y comentar también las consecuencias que tendría no respetarlo.

¿Qué significa hacer un uso responsable de un vehículo de renting?

Puede que asociemos los contratos de renting con la comodidad de una cuota fija y la posibilidad de cambiar de vehículo cada pocos años, pero esa misma sencillez hace que a veces se olvide un detalle, que es que el coche no deja de ser una herramienta que se presta durante un tiempo, por lo que es necesario usarlo con responsabilidad.

Con el fin de evitar problemas el día de la devolución, las responsabilidades en un contrato de renting de automóviles exigen cumplir un contrato, en el que hay que respetar las revisiones programadas, y un kilometraje que no se debe superar, entre otras cosas.

Pero más allá de lo escrito, está el sentido común, y por eso, un uso responsable empieza por tratar el vehículo como si fuera propio, aunque sepas que no lo es, porque el renting sin entrada es un préstamo.

En lo referente al mantenimiento, el renting incluye el coste de los talleres en la cuota, pero no la negligencia, así que si el panel nos avisa de que falta aceite y nosotros lo ignoramos porque falta poco para la revisión, estamos asumiendo un riesgo.

Dicho riesgo, puede dejarnos tirados en una cuneta, por lo que muchas veces, hacer un uso responsable significa anticiparse y programar el cambio de neumáticos cuando toca, no cuando estén lisos, o llevar el coche a limpiar por dentro cada par de meses, no el día antes de devolverlo.

Por supuesto, también está el comportamiento en carretera, donde un conductor responsable debe tener en cuenta que el desgaste prematuro del embrague, o de los discos de freno lo acaba notando la empresa, y a nadie le gusta pagar un sobrecoste por algo que se pudo evitar conduciendo como corresponde.

¿Qué condiciones legales y contractuales regulan el uso responsable de un vehículo de renting?

En un contrato de renting personalizado, la ley española protege a ambas partes, pero no existe una ley única y específica que lo regule por completo, por lo que se rige principalmente por la voluntad de las partes en lo relativo a obligaciones y contratos.

De esta forma, su marco legal general estaría fundamentado en la libertad de pactos del Código Civil y, en el ámbito mercantil, por el Código de Comercio. De forma general, la actividad de alquiler de vehículos sin conductor se ha regulado históricamente por el Real Decreto 1561/1984 y como empresa proveedora de servicios de renting debemos cumplir con el Real Decreto 933/2021 sobre el registro documental, e información de personas físicas o jurídicas que alquilan vehículos.

Entendiendo esto, ya sabemos que con respeto a estas normas, hay una total libertad para acordar un contrato beneficioso para ambas partes, en el que se considerará un uso responsable, todo aquel que no suponga un maltrato al automóvil que pueda evitarse.

Por supuesto, también entra dentro del buen uso el respeto por las condiciones firmadas, donde es de gran importancia el ya mencionado mantenimiento preventivo, ya que el renting incluye las revisiones periódicas, y para cumplir con esto, existe la obligación de llevar el automóvil al taller en las fechas, o kilómetros que marca el fabricante.

Si se pasa de la revisión por parecer un trámite innecesario, se puede declarar el incumplimiento, y entonces cualquier avería posterior recaerá como gasto sobre el cliente, así que ojo con esto, porque el contrato no pide ser mecánicos, pero sí puntuales con las fechas de revisión acordadas.

¿Qué pasa si se usa el vehículo de renting para algo no autorizado?

El contrato de renting especifica el uso permitido, y se estipula si se puede realizar una circulación particular, de desplazamientos personales, o profesionales dentro de la actividad normal de una persona.

Pero en el caso de emplear el coche para transporte de mercancías con remolque, para competir en una carrera, para dar clases de conducción, o para alquilarlo a terceros a cambio de dinero, se estaría haciendo un uso no autorizado, y esto es algo que se detecta mucho antes de lo que pueda parecer.

Los sistemas GPS que llevan muchos vehículos registran aceleraciones bruscas, frenazos violentos y velocidades incompatibles con una conducción normal. ¿Qué sucede entonces? Lo primero que ocurre es que el seguro deja de cubrirte.

Las pólizas del renting incluyen cláusulas de exclusión expresa para usos no autorizados, así que en el caso de tener un accidente mientras transportas material de obra sin permiso, la aseguradora se lava las manos, y la reparación del coche, que puede costar varios miles de euros, tendría que ser abonada en su totalidad por el cliente.

Pero además, el contrato se puede rescindir de forma inmediata en estos casos, en los que se tendría que devolver el automóvil en un corto plazo, y pagar la penalización correspondiente.

Como ves, queremos ser lo más transparentes posible, aunque es cierto que hemos hablado de forma muy general, así que si quieres saber las condiciones concretas de buen uso para un contrato de renting con nosotros, contáctanos.